Cuando te vas de un trabajo y dejas atrás a un buen equipo

Cuando te vas de un trabajo y dejas atrás a un buen equipo
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Hace unos días, hablábamos sobre el hecho de saber despedir y despedirse. De la importancia que las dos cosas pueden tener en nuestro futuro laboral. En este caso, la situación es la siguiente, el ambiente de trabajo es positivo, tu jefe también pero una serie de circunstancias relacionadas con la parte económica hacen que digas adiós.

En realidad, el problema es para las dos partes, porque si bien todos somos prescindibles, a veces, se produce la magia de conectar con la forma de trabajar de esa empresa y es una pena decir adiós, pero con todo el pesar, hay que despedirse porque la vida te obliga a dar un paso al frente.

La razón de marcharse no siempre tiene que ver con malas maneras por parte de la empresa. Sencillamente ésta no puede hacer más por el trabajador, y aunque la calidad de vida sea idónea,el dinero es lo que mueve el mundo y tal vez sea esa la única razón para la despedida.

El empleado necesita una estabilidad que la empresa, por estar empezando o por otra serie de circunstancias no puede ofrecer más. No hay malas tácticas, ni intenciones oscuras, simplemente es imposible dar más de lo que ya se hace.

En ocasiones, hay que dejar un lugar donde nos sentimos cómodos, pero donde sabemos que no vamos a crecer a nivel profesional. Depende de la edad, de la mentalidad del trabajador o de sus ambiciones personales y profesionales.

Pero, si algo fundamental en la relación entre una empresa y un trabajador, es quedar bien. Sobre todo, porque la vida da muchas vueltas, hay que ser agradecido y respetar el hecho de que durante un tiempo hayan confiado en ti.

Decir adiós a un lugar donde has aprendido, te han hecho sentir parte de un equipo, y empezar de cero en otro lugar no es tarea fácil, pero si crecemos a base de experiencias, mejor no acomodarse en una que por más que se intente no cambiará.

Imagen|Pixabay

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