Al sector que naufraga, dejarle naufragar

Muchas veces he manifestado en esta tribuna mi sincera, libre y legitima opinión respecto a mi convicción de que existen demasiadas prestaciones sociales, ayudas públicas y demás prebendas de soporte y manutención a personas desempleadas, familias, etc. , ello buenas críticas y reproches de algunos de mis estimados y estimables lectores me han causado, hoy quiero decir lo mismo pero en sentido contrario aunque con el mismo objetivo, hoy quiero criticar aquellos rescates o ayudas con dinero público que se efectúan a sectores o empresas en crisis.

En los últimos tiempos estamos viendo proliferar como algunos sectores se suman a la petición de ser ayudados por el estado (es decir por todos nosotros) para reflotar una mala o pésima situación empresarial del sector, valga mi más dura crítica al respecto, igual que considero que no se tiene que alimentar al que se queda en paro y ya le va bien para descansar (ahora que ya ha terminado el mundial) una temporada en el sofá, también considero que no se debe de ayudar ni “salvar” a aquellas empresas o sectores que por el motivo que sea están en crisis.

En muchas ocasiones el motivo de precisar de ayudas será la mala gestión del propio negocio (caso de la banca), en otro caso la mala gestión combinada con un estallido del sector en concreto (caso de las constructoras) y en otros casos se deberá igual solo a una mala situación coyuntural de la realidad del momento (por ejemplo caso del sector del automóvil), pero sea cual sea el caso para mi cada empresa es dueña y responsable de sus designios para bien y para mal y esa responsabilidad lleva aparejada unas consecuencias cuando vienen malos tiempos que debe asumir y gestionar, y en el caso de no saberlos o no poder gestionarlos, cerrar.

Ante esto siempre viene la amenaza de los peticionarios de ayudas de turno del daño que (dicen) se causa a la sociedad dejando caer a X sector, de la (supuesta) importancia de ese X sector en la sociedad y (esta me encanta por la emotividad y miedo a la vez que pretenden crear) los puestos de empleo que (presuntamente) se destruirán.

Ante esto último y para cerrar este articulo solo me queda decir que palabras, palabras y más palabras, nada ni nadie es imprescindible en este mundo, ni el mundo se hunde porque caiga un sector, la rueda seguirá girando, con otros actores, igual con la aparición de nuevos sectores que sustituirán a los que caerán, pero la vida y la sociedad seguirá, como seguirá y sobrevivirá aquel que se haya quedado desempleado por la caída del sector en cuestión, se reinventara, se reconvertirá, y en caso de no lograrlo esa será su responsabilidad, pero esto ya es otro tema.

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