Qué es el derecho de opción en el despido, cómo ejercerlo y a quién afecta

Qué es el derecho de opción en el despido, cómo ejercerlo y a quién afecta
2 comentarios

Con la bajada de contratos temporales muchas empresas van a tener que empezar a recurrir de forma habitual al despido para finalizar contratos indefinidos cuando no necesiten ya a determinados trabajadores. Pero existe un derecho de opción en el despido. Vamos a ver en qué consiste, cómo ejercerlo y a quién afecta.

Cuando un despido es declarado improcedente, se pueden dar dos circunstancias diferentes: que el trabajador sea readmitido o que se indemnice al mismo. Esto es lo que se conoce como el derecho de opción en el despido.

Para llegar a este punto se tiene que haber firmado un acuerdo entre el empleado y la empresa, normalmente acudiendo a conciliación donde se ha declarado el despido como improcedente. No aplica a otras modalidades como el despido nulo. Es en este punto, una vez completada la calificación del despido improcedente donde surgen las dos opciones, o readmisión o indemnización.

¿Quién puede ejercer el derecho de opción?

Es la empresa la que decide opción ejerce. Si lo que busca es reducir la plantilla, lo habitual es que se indemnice al trabajador y finalice la relación laboral. Pero no siempre ocurre así.

Puede ocurrir que la empresa realice un despido que considera procedente, por lo que no daría lugar a indemnización. El empleado puede recurrir esta decisión, acudir a arbitraje, donde pueden determinar que el despido es improcedente. En última instancia sería un juez quien determinaría la procedencia o no de dicho despido.

Es aquí, si al final se califica como despido improcedente, donde la empresa en lugar de indemnizar en determinadas ocasiones elije reincorporar al empleado. El motivo suele ser económico, ya que no se desea hacer frente a la indemnización correspondiente.


Los cambios en el Estatuto de los Trabajadores que están por venir

Pero esto puede cambiar. Hay un propuesta que ha salido del Congreso Anual de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, donde se propone que en el caso de los empleados de más edad, sean ellos los que tienen el derecho de opción en un despido improcedente.

Se trata de una fórmula que busca una mayor protección para aquellos que llegados a una determinada edad luego tienen más problemas para reincorporarse al mercado laboral. Y una indemnización muchas veces no les da para aguantar los años que les quedan hasta la jubilación. 

La propuesta se incorporaría en la reforma del Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI, una promesa del Ministerio de Trabajo que veremos si llega a tiempo a final de esta legislatura o se queda en el cajón pendiente de que el nuevo Gobierno decida que hace con este proyecto. 

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Comentarios cerrados
    • No creo que tenga mucho sentido lo que plantean. Si el despido se declara improcedente y el empleado, por tener una cierta edad, puede decidir ser readmitido en lugar de indemnizado, ¿quién quita a la empresa de despedirlo improcedentemente al día siguiente y acabamos en el mismo punto? Si no, se está obligando a la empresa a emplear a una persona en base a sus circunstancias personales, cosa que - supongo, desde el desconocimiento - se saltará unas cuantas leyes.

    • Se quiere jugar con fuego y, de hacerlo, pueden provocarse incendios.

      Puedo (que no) llegar a entender una fórmula similar a la de los Expedientes de Regulación de Empleo. Quiero expresar, de solicitar el asalariado la reincorporación y no ofrecérsela tener que asumir una serie de años de cotizaciones, pero lo propuesto es una intromisión grave en la libertad de sujeción a un contrato.

      No le veo encaje legal, honestamente.

      Pero, y es más, puede que el efecto sea todo el contrario al buscado: si, cuando una persona al llegar determinada edad, deviene en "indespedible" independientemente de cualquier otra situación (productividad o, incluso, llegado el extremo, enemistad) lo que probablemente ocurrirá es que será despedido antes de llegar a esa edad fijada como límite y luego tendrá ímprobas dificultades para ser contratado por cuenta ajena.

      A un "malpensante" le daría por intuir algo muy feo de fondo. Y no sólo una cosa, sino varias.

      Es una auténtica locura salida de cabecitas que fuman cosas raras, que se chutan cosas chungas por las venillas del ojo o lametean sapos verrugosos a la espera de inspiración 'divinoide'.

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