
Bizum nació como una herramienta sencilla para dividir cenas o enviar dinero entre amigos. Una app para ponerse de acuerdo sin muchas discusiones al pagar una cuenta o devolver un pequeño préstamo o un favor.
No obstante, cada vez más pymes y autónomos lo usan como vía rápida de cobro por sus servicios. Unas operaciones económicas que no están exentas de control fiscal y que Hacienda puede rastrear sin problemas.
Cuándo declarar un bizum
En el ámbito personal, la obligación de declarar un bizum puede hacerse sumando todos aquellos ingresos que se han realizado a lo largo de un año. Si el importe supera los 10.000 euros, deberemos declararlo; sin embargo, si es inferior, no será necesario.
Además, se rige por las mismas normas que otros ingresos: los límites diarios (2.000 euros) y mensuales (5.000 euros enviados están sujetos al mismo control que las transferencias bancarias entre particulares, con un máximo de operaciones por mes (60).
En el ámbito profesional, no existe un importe mínimo específico que evite que tengas que declarar un ingreso profesional. Si recibes dinero a través de Bizum como parte de tu actividad económica (venta de productos, prestación de servicios, etc.), debes declararlo, sea cual sea la cantidad.
Por descontado, cualquier cobro por una prestación de servicio, implica que se debe tributar como rendimiento de actividad económica, del mismo modo que una transferencia bancaria tradicional. La obligación fiscal es la misma. Además, Bizum apunta que estamos obligados a optar por la versión para empresas para cualquier actividad comercial.
(Casi) nada escapa a Hacienda
Desde 2024, las entidades bancarias están obligadas a reportar periódicamente a la Agencia Tributaria sobre operaciones sospechosas o que puedan estar vinculadas con una actividad económica no declarada.
Por descontado, esto incluye pagos recurrentes recibidos por Bizum, movimientos por encima de ciertos umbrales (aunque no se declare por cantidad exacta, los bancos sí activan alertas internas) y transacciones entre personas fuera de la familia o que no encajen con ciertos patrones de uso.
Para un profesional o una pyme, las sanciones por no declarar ingresos por bizum pueden ir desde los 600 euros hasta un 50 % del importe no declarado, con recargos por intereses e inspecciones y la posible pérdida de beneficios y subvenciones si se detecta fraude.
Para evitar problemas
Si queremos asegurarnos de no tener problemas y poder seguir utilizando bizum a nivel profesional, debemos tener en cuenta que el límite máximo de 60 envíos a una cuenta suele ser insuficiente para profesionales y que no se debería trabajar con una cuenta estándar.
Por otro lado, si te lo estás preguntando (por ejemplo, con algún cobro puntual mediante Bizum), sí deberías usar una cuenta profesional o Bizum para empresas si vas a cobrar por tu actividad económica, incluso si es de forma puntual, debido a las condiciones de uso, la fiscalidad y el riesgo práctico.
En la práctica, no obstante, si se reciben algunos bizums al mes y se declaran de forma correcta, existe cierta laxitud, que resultará difícil de justificar a medida que aumente el volumen o la intención de uso profesional esté clara.
Si consideramos que podemos necesitar más de 60 operaciones/mes (poco probable para pequeños autónomos, pero más habitual en microempresas y pymes), deberíamos tratar de acelerar el salto hacia el modelo profesional.
Además, Bizum para empresas funciona ligeramente distinto:
- Se accede a través de un TPV virtual o físico vinculado al banco
- Permite cobros automatizados, generación de enlaces de pago, integración en e-commerce y otras funcionalidades.
- Está pensado para operaciones frecuentes y controladas fiscalmente.
- Las comisiones por operación pueden variar entre bancos (habitualmente entre un 0,3 % y un 0,5 %, o una tarifa fija por uso).
Bizum es rápido y cómodo, pero no exime de declarar ingresos profesionales. Si trabajas por cuenta propia, más vale anticiparte y adaptar tu operativa que esperar una advertencia del banco… o una carta de Hacienda.