
Tras 30 años de vigencia, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales está siendo revisada para adaptarse a las nuevas realidades del entorno laboral.
La semana pasada, el Ministerio de Trabajo presentó un borrador que incorpora aspectos como la salud mental, el cambio climático y las perspectivas de género y edad.
Novedades principales
Según Infobae, Trabajo plantea centrar la ampliación de la ley a través de un enfoque basado tanto en la salud mental, ampliando la definición de factores que pueden afectar al bienestar psicológico de los trabajadores, como en el cambio climático, donde se integrarán nuevas medidas para prevenir riesgos derivados de emergencias climáticas y fenómenos meteorológicos adversos.
Una negociación colectiva que el Gobierno lleva negociando más de un año con los sindicatos y el resto de actores principales. El pasado febrero volvía a recibir presiones para acelerar la aprobación del texto definitivo, con especial énfasis en los puntos citados arriba.
Por su parte, El País señala que el borrador también incorpora un reconocimiento explícito de la desigualdad de género en el entorno laboral, así como el impacto diferencial de ciertos riesgos en función de la edad. Esta perspectiva supone un paso adelante hacia una prevención más ajustada a la realidad demográfica de los centros de trabajo.
Además, el nuevo borrador de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales pretende tener en cuenta el derecho a la desconexión digital, que reforzará la ley de control horario digital, la adaptación del trabajo a la persona y sus capacidades individuales y la vigilancia integral de la salud, con evaluaciones periódicas, tanto físicas como mentales.
El borrador detalla: "[Esta vigilancia]comprenderá la realización de pruebas y exámenes sanitarios [y] se llevará a cabo al inicio de la relación laboral, periódicamente y tras ausencias prolongadas del trabajo por motivos de salud”.
Implicaciones para las pymes
Para las empresas, hay cambios concretos que podrían afectar al día a día laboral, entre los que destaca la reducción de los umbrales para delegados de prevención, que necesitan de un número menor de trabajadores para contar con delegados de prevención.
Así, suma una mayor responsabilidad riesgos laborales, donde las empresas con más de 10 empleados necesitarán varias personas para asegurar la prevención. En pocas palabras, el empresario solo podrá asumir la prevención en primera persona con plantillas de diez empleados o menos, en lugar de los 25 actuales.
Por lo tanto, existe un incremento de los costes asociados para la implementación de medidas, como la formación presencial obligatoria y la adaptación de puestos de trabajo que pueden suponer un desafío económico para las pymes.
La norma detalla: “Las empresas facilitarán a las personas delegadas de prevención y a los miembros del comité de seguridad y salud una formación adaptada a cada sector de actividad para el adecuado ejercicio de sus responsabilidades preventivas”, por lo que, en muchos casos, se espera que esas obligaciones cobren un peso mayor.
Asimismo, también se ha tenido la implementación de puestos concretos vinculados a las especialidades de Medicina del Trabajo y Enfermería, si procede, "aplicando medidas específicas cuando sea necesario, de forma que se garantice una protección eficaz, considerando todos los puestos de trabajo y categorías profesionales".
Por último, se tendrá en cuenta un enfoque continuado, en el que se revaluarán las actividades de prevención, que pueden ser inadecuadas o insuficientes, así como se añade la adaptación y promoción, por parte de la Administración, de trabajadores con discapacidad permanente o tras una patología concreta.
En este sentido, para las empresas, hay cambios concretos que podrían afectar al día a día laboral, incorporando aspectos esenciales para el bienestar de los trabajadores. El castillo de naipes ahora debe montarse entre el apoyo a las pymes para implementar estos cambios sin comprometer su viabilidad económica y una normativa actualizada de prevención laboral. Por ahora, esperamos el texto definitivo.