Los dolores de cabeza de las garantías

Los dolores de cabeza de las garantías
5 comentarios

Dime cómo vendes y te diré quien eres, escribía hace tiempo en este blog. Hace unos días, de nuevo, un comercial de una conocida cadena de tiendas, a la que no pienso volver jamás, me decía que “la garantía del ordenador es de tan sólo 6 meses ó 1 año por ley y el responsable es el fabricante, no el vendedor”. A continuación, me ofrecía un seguro para el equipo por 3 años, con un elevado coste y que, según él, cubría las posibles averías que pudiera sufrir en ese período.

Pobre argumento de venta es el de decir que los fabricantes no responden y que el vendedor no tiene ninguna responsabilidad. Viendo como son los de esa tienda no me extraña que me encuentre (vía Menéame) con este blog protesta abierto por un consumidor que se siente estafado, al ver que no le reparan un ordenador portátil averiado dentro del plazo legal establecido por la garantía. Se trata de otro caso más de un usuario que, impotente ante el abuso que cree estar sufriendo (no me corresponde a mi decir si tiene razón o no), utiliza la red para expresar su opinión y hacer ruido.

Si el caso alcanza una gran repercusión, seguramente le haga perder algunas ventas al fabricante o al vendedor y le haga algo de daño a la marca durante algún tiempo, aunque es muy difícil conocer el alcance real. Aún así, en mi opinión, ante estos casos en los que no responden lo mejor es denunciar en consumo. Así la otra parte nos hará caso y ya veremos qué dice en un arbitraje o en un juzgado. Sí, son procesos tediosos, pero no queda más remedio cuando la otra parte no atiende a razones, mejor dicho, leyes.

Para mi, el mayor problema a la hora aclarar la responsabilidad de una avería y ver quien tiene que hacerse cargo, es la ambigüedad y la complejidad de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Texto completo) en los apartados que se refieren a las garantías, así como el desconocimiento de los consumidores. Ambigüedad y complejidad que aprovechan algunos vendedores y fabricantes nada profesionales, para ahorrarse unos cuantos eurillos a costa del consumidor. También hay consumidores caraduras, que se aprovechan y tratan de colar averías provocadas por ellos mismos y que no son defectos de fabricación.

El trato en el tema de las garantías que me dieron hace un mes en la conocida cadena informática, comparado con el excelente trato recibido en otra famosa cadena de grandes almacenes, me inclinó a comprar en la segunda. Es una cuestión de confianza, para el consumidor, no sólo en la marca del aparato, sino en el vendedor y su respuesta ante posibles problemas. Como dijo un buen amigo que me acompañaba en ese momento: “Si hay que pleitear antes de comprar, pues no se compra aquí y listo”. Y así fue. Como ilustra la foto de esta entrada, sólo le faltó sacar una pistola y apuntarnos ¿Le hacemos esto nosotros a nuetros clientes?

Para los que queráis repasar o saber algo más sobre garantías, es lectura obligada la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Texto completo). También os recomiendo este interesante análisis para el caso de los equipos informáticos.

Vía | Menéame Imagen | viirok

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Comentarios cerrados
    • interesante

      Estoy de acuerdo contigo en que el problema radica en la ley de garantías. Pero es que además, hace aguas en todos los sentidos. Primero en el que afecta a los consumidores, último eslabón de la cadena de la distribución porque son los clientes, quiénes compran lo que vendemos. Pero es que otra parte fundamental es el hecho de que los fabricantes no responden ante los distribuidores, tiendas y comercios varios que comercializan sus productos.

      En mi sector, el de la electrónica personal de consumo (teléfonos móviles, ordenadores portátiles, etc...) lo veo todos los días. Soy el responsable de postventa de varias tiendas (tiendas, no grandes superficies rojas y demás) y sé de que va la historia. Lo primero es que la ley deja a la interpretación de quién sancione demasiados aspectos. El cliente cree que está protegido con ella, pero no hay que llevarse a engaños, el comercio o la tienda en cuestión sólo es responsable directo del producto los primeros seis meses de la garantía de dos años. Vamos, que es el responsable de mandar al servicio técnico de turno el aparato sin coste para el cliente y, en caso de que fuera necesario, facilitar el cambio de dicho aparato. Cuando pasa ese tiempo, el comercializador no está obligado a gestionar la postventa aunque el bien en cuestión sigue teniendo una garantía total de dos años de la quién es completamente responsable el fabricante. Creerme, la ley es tremendamente ambigua y lo que os cuento se basa en decisiones de las diferentes oficinas de consumo de mi zona sobre casos concretos.

      Fijaos, el primer punto es quien decide si la avería que presenta el aparato es constitutiva de cambio. Obviamente, y así lo ampara dicha ley, debe ser un perito en la materia, ¿quién? Pues lógicamente el fabricante. Cuando un bien se avería en tres ocasiones dentro de su período de garantía hay que cambiar dicho bien. Pero, también tiene truco, tres veces seguidas en las que se presente la misma avería, y cuando digo la misma avería digo exactamente la misma, sin matices.

      Sé que lo que digo no es políticamente correcto, pero estoy harto de verlo. Todo se solucionaría y habría menos problemas si las leyes obligaran a reponer los aparatos que presentan las averías sin más. Ahora bién, ¿responderían los mayoristas y fabricantes frente a los comercios? Es que la ley de garantías debe de ir en todos los sentidos.

      Todo el mundo se preocupa de los consumidores, que lo veo muy correcto porque yo mismo soy consumidor, pero los comercios también son clientes de los mayoristas, y los mayoristas a su vez de los fabricantes que imponen vilmente sus exigencias en materia de devoluciones, equipos defectuosos, DOA's (Death On Arrive)... Hay que meter mano en todas partes. Hay que tener muy en cuenta que no se le puede exigir a un comercio que cambie un equipo, ya sea una lavadora o un teléfono móvil, cuando a él no se lo cambian. Hay que meter mano en toda la cadena de distribución, y señores, francamente, eso es muy difícil.

      Yo, como comerciante que me siento, trabajaría mucho más agusto si pudiera cambiar en cualquier momento un equipo defectuoso, pero para eso toda esa cadena de distribución previa a la venta debería estar también bajo esa misma ley de garantías que parece que esta al margen de ellos.

      En fin, después de tanto parrafrasada os dejo. Humildemente, sólo os planteo lo que ocurre desde el otro lado del mostrador. A nosotros tampoco nos satisface nada que nuestros clientes no se vayan siempre contentos por cosas que no dependen de nosotros y perjudican nuestra imagen como comerio y como personas.

      Muchas gracias. Un saludo.

    • Secundo la opinión de @gomezcamara, palabra por palabra.

      De todas forma no me imagino cambiando el coche por otro nuevo si me falla varias veces.

      Saludos

    • #1 Me uno al comentario también.

      No obstante creo que debería de ser el fabricante el responsable "único" y directo del tema de garantías. Tal y como apunta el comentario anterior, no sirve de nada que haya una ley que obliga al comercio a soportar una garantía que el mismo fabricante no ofrece! Si quieren vender un producto de poca calidad que se espavilen ellos con la garantía.

      Cómo se supone que un comercio debe afrontar la reparación? Es decir, si encima del poco margen comercial existente debemos afrontar la tramitación de garantías (contactar con fabricante, envío del material)... y eso en los mejores casos cuando el fabricante responde, que sinó...

    • A pesar de que soy consciente que no se puede exprimir a un intermediario por cualquier chorrada, en referencia a las garantias si que se debe hacer.

      Con mi punto de vista subjetivo (solo he sido comprador), veo que yo le compro el producto a una persona detrás de un mostrador. ¿Por que se tiene que lavar las manos con lo que pase después?

      Si el intermediario tiene que asumir los costes de una reparación o un reembolso porque el fabricante no responde, la solución es muy sencilla... No distribuir productos defectuosos (el servicio postventa es parte del producto) o incrementar el margen de venta en previsión de problemas.

      Personalmente, si un vendedor me dijera "Si, es muy barato, pero el servicio postventa es una m... Comprate este otro un poco más caro por si acasa", yo me fiaria de su criterio (que para algo es un profesional).

    • #4 En la última parte de tu comentario estoy totalmente de acuerdo. Aunque no siempre el precio está relacionado con la calidad, ni del producto ni del servicio postventa.

      Nunca sabes si un producto es defectuoso. En muchas ocasiones es el mismo cliente quien exige una marca o producto concreto, porqué ha visto el precio en otro sitio o lo tiene un amigo/familiar al que le ha salido muy barato... Si luego intentas hacerle ver que ese producto no es bueno no siempre se lo toman bien porqué creen que se les quiere engañar. Ya ni digamos si pretendes cobrar algo mas para ofrecerle un mejor servicio... De modo que no resulta tan sencillo no vender un producto/marca.

      Nadie dice de lavarse las manos, al menos no es esa mi intención, pero que tenga que ser el último eslabón (tanto el cliente final, como el que le vende el producto) quién sufra todas las consecuencias lo veo como una ayuda al fabricante, cuando desde mi punto de vista no se lo merece. Yo soy el primer interesado en ofrecer buenos productos, con buen precio a mis clientes y ofrecer el mejor servicio posible, porqué si mis clientes están contentos con mi servicio y producto, vuelven.

      El cliente pide un producto, el fabricante se lo ofrece y el vendedor sufre las consecuencias.

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