El líder mejora a su equipo de trabajo

El líder mejora a su equipo de trabajo
3 comentarios
HOY SE HABLA DE

Un jefe coordina, manda, organiza. Sabe conducir a su equipo de forma correcta para sacar adelante un trabajo. Un líder y un jefe no son iguales. No se puede ser un buen líder sin ser un buen jefe, pero no basta ser un buen jefe para ser un líder. Porque el líder es capaz de mejorar a su equipo de trabajo.

Es necesario además tener unas cualidades humanas que nos ayuden a empatizar con el equipo que dirigimos. Un líder consigue sacar la mejor versión de cada trabajador, de motivarlos para dar lo mejor de cada uno. Pero sin quemar a los profesionales bajo su mando.

Hay líderes reconocidos que han conducido a sus empresas al éxito, que hemos visto como su grado de exigencia era tan alto que quemaba a sus empleados. Y es un problema, se pueden renovar el equipo cuando ya es imposible ilusionar al trabajador, pero es un error.

Un líder también hace que sus empleados crezcan como profesionales. Esta es la clave para añadir valor a nuestra plantilla. No se trata de exprimir los recursos humanos, para una vez agotados buscar nuevas soluciones. El objetivo es mantener motivados a los empleados y para ello hacer que mejoren a nivel profesional, que tengan ilusión es clave.

El buen líder no solo tiene que inspirar, sino también debe transformar su equipo para que la empresa no solo tenga mejores resultados, sino que sus recursos humanos sean cada vez más valiosos. Y no es un trabajo fácil, poner el trabajo de cada uno en valor y saber motivarlos, formarlos o inspirarlos para que mejoren profesionalmente.

Y tiene que saber dejar marchar a los empleados cuando ha llegado su momento. Hay compañías que no paran de formar profesionales, pero que en un momento dado, saben que saldrán y serán piezas cotizadas en otras empresas. El prestigio que les da haber trabajado bajo el liderazgo de tal responsable les abre puertas en otras organizaciones.

Imagen | O12

Temas
Comentarios cerrados
    • Usuario desactivado

      Usuario desactivado

      El verdadero problema surge cuando el 99% del conjunto de empresas es micro (5 empleados o menos - 94,1%) y pequeña de hasta 20 empleados (3,1%).

      Luego tenemos la pequeña de 21 a 50 empleados (2,07%), la mediana empresa (0,61%) y la gran empresa (0,12%).

      Es decir, las posibilidades de promoción e incentivamiento se reducen mucho cuando el 97,2% de la empresa es la empresa familiar o empresa que lleva un jefe y 4-6 asalariados.

      Unámosle el tejido empresarial concreto de España (sector terciario) y 'cuadratamos' el círculo.

      Muy complejo por no decir que una bonita esperanza. Un buen deseo.

    • Cerrar respuestas
    • Avatar de 10055 Respondiendo a Usuario desactivado

      Cierto, en estos casos el empleado se identifica con la empresa, aunque a la hora de repartir beneficios no participe en muchos casos de estos. Esta es la cuestión clave a mi entender, si no puedes mejorar, el esfuerzo debe recompensarse de alguna manera.

    • Cerrar respuestas
    • Avatar de miniyo73 Respondiendo a LosLunesAlSol
      Usuario desactivado

      Usuario desactivado

      Efectivamente, es casi la única manera.

      Con todo, al asalariado no le pidas aventuras. Conozco varios casos (alguno personal) de ofrecer participación directa en una sociedad (acciones, responsabilidad de dirección, planificación, ejecución, dividendos, etc.) y ni tan siquiera 1 se ha decidido.

      Suele ocurrir porque, al contrario de lo que se declara de manera continua en foros públicos, el asalariado ve todos los días el trabajo y la vida del jefe. Vida que no suele querer para él si es conocedor de la fortaleza de la sociedad y de los sacrificios a nivel personal que puede requerirle. En una mediana y gran empresa tener responsabilidad suele ser de gestión, que no de ejecución (de lo que se encargan terceros). En la micro-empresa se suele adquirir una corresponsabilidad o incluso una cuasi-total responsabilidad.

      Eso sí, luego das con algunos leones que se lanzan por ellos mismos a la aventura. Algunos con buena fortuna y otros con no tanta. Lo bonito con quienes han triunfado es compartir las miradas ante hechos cotidianos que se dan en un negocio. Ya sabes, hechos que veía de una forma concreta cuando dependía de ti y (diciéndolo o sin decirlo con un gesto o una mirada) comprobando cómo el conocimiento y la experiencia nos pule y mejora a todos. Y lo digo en el sentido de que nos ofrece perspectiva y una forma distinta de ver las cosas. Ni mejor ni peor, pero sí con mayor perspectiva y conocimiento.

      Aparte de esto y de la mejora en la remuneración mensual, del reparto de dividendos e incentivos por objetivos hay muchos convenios que aplican mejoras por ellos mismos. Un ejemplo de ello es el Convenio de Hostelería de la Comunidad de Madrid (que lo tengo reciente y ha sido publicado hace 9 días, aunque también lo tenían los anteriores): Antigüedad consolidada, un complemento por permanencia que toma la figura de una tercera paga extra, un seguro para gran invalidez o muerte, etc.

      Con ello quiero decir que hay que volver a ofrecer la fuerza pretérita y su prevalencia a los convenios y acuerdos sectoriales ya que, de por sí, muchos de ellos ofrecen incentivos a los asalariados para la empresa que no suele aplicarlos (familiar y micro de menos de 20 asalariados).

    Inicio
    ×

    Utilizamos cookies de terceros para generar estadísticas de audiencia y mostrar publicidad personalizada analizando tu navegación. Si sigues navegando estarás aceptando su uso. Más información