¿Qué voy a hacer yo?

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HOY SE HABLA DE


¿Qué voy a hacer yo? esta es la pregunta que tienen que responderse a diario todas las personas que son despedidas o aquellas que se ven obligadas a cerrar su empresa. Todos los días escribo algo sobre economía, indicadores, paro… pero rara vez nos acordamos del drama humano que genera un cierre de una empresa, un despido, lágrimas en los ojos, deudas, desazón y ambiente deprimido cuando muchos ven caer su vida como si de un castillo de naipes se tratara.

Pérez Reverte se ha despachado una columna en este sentido en XL Semanal, texto de los que pone el vello de punta, más aún si se conoce de primera mano el mundo de la pyme, si se ha pasado alguna vez por el trago amargo de realizar un despido o si se ha capitaneado una empresa que se ha hundido inmisericordemente en las ciénagas de la crisis.

Levantarse por la mañana, mirarse al espejo y no tener una actividad que hacer es un trago tan amargo como el que te revuelve el estomágo consecuencia de la resaca del día anterior. Por este trámite pasan todos los días algunos millones de personas que buscan la explicación a su situación en el fondo de un whisky con hielo en un bar de mala muerte, arrastrando sus miserias por lo rincones, laméntandose del entorno.

Es muy duro no tener absolutamente nada productivo que hacer y muchas deudas por pagar, pero en el fondo, esta situación tiene una sola parte positiva. No se puede caer más bajo y cuando se toca fondo como es el caso, cualquier cosa que se haga, debe levantar nuestra situación y no hundirnos más en las heces de la miseria.

Frente a esta soledad estamos solos y sólo podremos encontrar el apoyo de aquellos que realmente nos quieren. No busquéis fuerzas ajenas que os las presten, no las vais a encontrar. El camino de la del fracaso es duro pero nuestro corazón debe resarcirse en él cuanto antes, aligerar la carga, llorar deprisa, porque cuanto antes atravesemos el fondo, antes conseguiremos levantarnos un día, mirarnos al espejo y dejar de darnos lástima, seamos un empresario fracasado o un parado sin alternativa a corto/medio plazo para encontrar empleo. ¿Qué voy a hacer yo? La respuesta es la clave personal y cada uno debe encontrar la suya.

En Pymes y Autónomos | El síndrome del empresario parado
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Comentarios cerrados
    • interesante

      Cuando un empresario individual o trabajador por cuenta propia decide cerrar su negocio, no es una decisión fácil. Pero como se puede hacer frente a una bajada de ventas, un aumento de los costes (cotización autonomos, luz, impuestos, ...), cuando no puedes soportar esa situación, que te la estan creando factores externos: los bancos no dan ningún tipo de ayuda y si te la prestan a qué precio, el nivel desesperante de personas en el desempleo, la desconfianza general de la sociedad, y tú y tu negocio en medio de todo este embrollo.

      Tu negocio haciendo aguas, en algunos casos con la amarga decisión de tener que despedir a tus empleados (pagándoles una indemnización que ni siquiera sabes de donde la puedes sacar) y todo esto por supuesto hay que sumarlo a tu nivel de endeudamiento, que crece y crece. Y no ves luz al final del camino, ni ves que quién dirige tenga cabeza para hacerlo. Quién ayuda a la pyme, al autonomo, NADIE.

      Los sindicatos se han echado la mano a la cabeza por la bajada del 5% del salario de los funcionarios, nos montan una huelga general. Pero ellos seguiran trabajando y trabajando, se les puede reducir su nivel de ingresos, pero tendrán trabajo y privilegios. Y NADIE, NADIE, ha puesto el grito en el cielo, por la bajada del 40%, 50% o más, que estamos sufriendo los autonomos, con la inseguridad de no saber cuánto mas podremos aguantar, con la incertidumbre de si cobraremos la prestación de desempleo (que por cierto, no dará para cubrir las deudas que estamos acumulando a estas alturas).

      Damos pie, a una sociedad de vagos, de pocos emprendedores y luchadores, .

      Las pymes somos el tejido empresarial que más beneficios aportamos y NADIE PELEA POR NOSOTROS, NI NOSOTROS MISMOS, NI ASOCIACIONES DE AUTONOMOS, NI GOBIERNO, NI SINDICATOS, ...........

    • Basta con mirar a nuestro alrededor para encontrar personas en esa situación, cualquier vecino, cualquier amigo o familiar.

      Pensaba en ello el otro día, tomando un café con mi vecino F., me contaba que estaba haciendo un curso del Inem, pero que a sus 50 años, él lo que quiere es trabajar, y sin embargo se encuentra con el muro infranqueable de su edad.

      Nadie tiene en cuenta su experiencia, su seriedad o responsabilidad, eso no impresiona en un CV. Las personas de su edad se ven como un lastre, no como un capital humano interesante. Es lamentable, pero real.

      Su rutina diaria consiste en irse al curso a las 8,30 de la mañana, e intentar buscar a lo largo del día diferentes ocupaciones; también baja al bar a tomar café, para poder hablar con alguien, para sentirse menos aislado, para sentirse de alguna manera "normal".

      Por otra parte, me parece interesante resaltar el otro lado, el pequeño empresario o autónomo que se ve abocado al cierre, ese que ante la situación sin salida como dice el autor "Pencho ha estado peleando hasta el final, pero está solo".

      Me parece una reflexión importante porque se tiende a culpar a los empresarios de muchos males, a situarles como malos de la película, y creo que no es trago de buen gusto para ninguno echar a sus empleados. No pensemos en grandes empresas solamente cuando se hable de "empresarios", porque sin duda, hay muchos en nuestro entorno como el Pencho del artículo de Arturo Pérez-Reverte.

    • El problema no es tanto cuándo o cómo saldremos de esta, sino cómo conseguiremos recuperar todo el tejido de pymes y micropymes y, en definitiva, las personas que fueron emprendedoras. Un saludo

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