
Es muy sencillo para una empresa desde el punto de vista publicitario siempre mostrar su mejor cara, para sus clientes hacer pensar que son los mejores y más competitivos y para tus proveedores que eres ciertamente serio respecto a los pagos y tu solvencia, pero eso no siempre es lo real y lo correcto.
La responsabilidad social es un fenómeno que cada vez parece que va calando más en muchos directivos, más que en muchos dueños de las empresas, ya que al fin y al cabo lo directivos son los que con su poder ejecutivo deben realizar que las decisiones y modos sean socialmente responsables. Para dar un enfoque mejor, podíamos apreciar que la responsabilidad social corporativa es la correcta adecuación entre las necesidades y actos de una empresa como entidad a partir de sus procesos productivos, relaciones externas e internas para con la sociedad y sus bienes morales.
Puede que el carácter moral no se entienda mucho en España desde el punto de vista empresarial o emprendedor, pero en otros países si se entiende mucho desde el siguiente punto de vista: "si no soy capaz de optimizar mi responsabilidad social por mi propia opción de contribución a la sociedad, ¿cómo voy a ser capaz de tener una empresa creíble?".
Es por tanto un denominador común la necesidad de buscar un modelo para conseguir unas buenas contribuciones entre la empresa como entidad propia y el resto de personas implicadas en ella: accionistas, Consejo de Administración, clientes, trabajadores, proveedores, comunidad y gobierno, etc. Si ese trato es correcto nuestra empresa pasará a ser socialmente responsable y exitosamente eficiente.
Imagen | Christina Snyder