¿Qué pasará con los ERTES a partir del 30 de junio?
Vocación de empresa

¿Qué pasará con los ERTES a partir del 30 de junio?

La medida que el Gobierno articuló para que las empresas pudieran superar el parón de actividad y que no penalizara al empleo fueron los ERTE. Ligados al estado de alarma, lo cierto es que llegados a final de junio fecha previsible para recuperar la normalidad nadie sabe muy bien qué pasará con los ERTES a partir del 30 de junio.

Porque recuperada la normalidad, o toda la normalidad que se pueda recuperar, las ayudas que se han dado desaparecerían. Pero la realidad manda, y si inicialmente se pensaba que esta crisis sanitaria abriría un paréntesis en nuestra economía, lo cierto es que las empresas no estarán en el mismo punto cuando acabe que cuanto todo esto empezó.

Menos ingresos, menos consumo interno

En primer lugar porque llevarán dos o tres meses con ingresos muy mermados. Muchas han abierto tarde y con restricciones. Otras simplemente ven como sus clientes simplemente no han llegado, especialmente todas aquellas del sector turístico. Y lo peor de todo es que en un país como el nuestro donde el turismo de sol y playa tiene un peso muy grande, lo más probable es que no lleguen.

Esto supone un mazazo para el sector. No será el único, ya que la recesión económica, cifrada en una bajada del PIB entre el 8 y el 12% para nuestro país por la UE supondrá una contracción del consumo muy elevada. También los ERTES se dejarán notar, porque muchos trabajadores simplemente tendrán mucho menos dinero en su bolsillo para gastar.

Sin turistas muchos modelos de negocio simplemente no son viables

En determinados sectores será mucho peor, porque en hostelería donde además de los ingresos ordinarios en muchos casos las propinas representan una parte importante, no abrir significa mucho menos dinero para el resto del año. Incluso abrir pero que no venga esos clientes extranjeros tan acostumbrados a dejar generosas propinas, supondrá un duro revés.

Todo ello implica que las empresas van a tener en general un año muy duro por delante. Con suerte y con ayudas podrán sobrevivir. Y encarar el año 2021 otra vez con buenas expectativas. Pero en muchos casos no aguantarán. Es aquí donde poder mantener ERTEs de sus trabajadores o una parte de ellos más allá del 30 de junio es clave. Porque muchas empresas simplemente no tendrán todo el volumen de otros años.

La flexibilidad es clave

Lo que muchas empresas demandan y lo que se está negociando en la Comisión de Seguimiento Tripartita Laboral es extender la medida en determinados sectores que se vean fuertemente afectados por una vuelta a la normalidad totalmente atípica.

No solo se trata de mantener a los empleados en el ERTE, sino de ser capaces de flexibilizarlo de tal modo que si se saca a los trabajadores porque se espera recuperar la actividad, pero llegado el caso esto no ocurre, la empresa pueda volver a meterlos dentro del expediente de regulación temporal. Este es el aspecto que más preocupa, especialmente a los pequeños negocios que tienen plantillas más cortas. Pero también la seguridad jurídica.

Es cierto que todo ha ido cambiando muy rápido. Pero ahora más o menos tenemos trazado un plan de ruta para salir hay que tener previstas soluciones para los diferentes escenarios. Incluido el peor de todos en caso de sufrir un fuerte rebrote. Y las empresas tienen que saber cuanto antes que las ayudas que han recibido son correctas, que sus expedientes están aprobados y cómo actuar durante el resto del año.

Hay muchas cuestiones en el alero, como por ejemplo las rebajas que se pueden y no pueden hacerse. Evitar aglomeraciones obliga a las empresas a plantear sus campañas de otra manera. También con la venta online y el marketing dirigido hacia sus clientes. Esperemos que la Comisión trabaje bien para dar una respuesta a las empresas y trabajadores manteniendo ayudas en muchos hasta final de año.

Imagen | Nathan Cowley

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Comentarios cerrados
    • brillante

      No sabía lo que comentabais por aquí.

    • Usuario desactivado

      Usuario desactivado

      La clave es el futuro ahondamiento en la recesión por una innegable falta de demanda.

      Y aquí es donde está uno de los grandes errores venidos con la figura del ERTE: el haber querido entender que esto eran 15 días y que luego todo volvería a la normalidad.

      Sumadle a todo lo dicho el endeudamiento forzado al extremo al que se ha visto abocado la mayoría del sector terciario sin tiempo ni posibilidad de haber ejecutado una liquidación ordenada.

      El escenario actual y no otro es el siguiente:

      - Crisis profunda y recesión galopante.
      - Una demanda en sector terciario que bajará mínimo un 30% y en algunos CNAE más de un 60%.
      - Endeudamiento a amortizar en 5 años.
      - Misma carga laboral durante los 6 primeros (y peores meses).

      Se debió apoyar el empleo activamente (no vía ERTE sino vía nómina) y permitir subsistir (financiación) sólo a las más aptas, favoreciendo las liquidaciones, sustentando vía prestación por desempleo a lo que ahora es vía ERTE (desempleo igualmente) y luego inyectando liquidez para las empresas de nueva creación.

      Porque la realidad es tozuda y lo que no es viable, a la postre, sigue sin serlo.

      Ya, tras dos meses y medio, se observa que lo de los ERTE fue un craso error. Cuando lleguemos a septiembre va a resultar un clamor.

      No bajarse del burro poco importa. Lo que importa son las medidas que, con el burro escogido, podamos darle la suficiente agua como para que no fenezca del esfuerzo que está realizando.

      Y para eso, como se ha comentado: prolongación de la situación en sectores y CNAE escogidos de prolongación o flexibilización de las medidas, mínimo, hasta diciembre de 2020.

      Pero eso es complicado, muy complicado (costoso).

      Lo que mal concebido está mal resultado ofrece.

      El dogma por encima de la praxis. Siempre pasa lo mismo.

      Un ejemplo en Madrid y zonas interiores: el sector de la restauración, sector en que una parte MUY significativa, su temporada baja empieza justo ahora, entre junio y septiembre. Tanto es así que no pocos restaurantes no planean abrir hasta septiembre u octubre. Y cuando les preguntas que si están contando con los costes de los SS. SS. te dicen que mejor perder un brazo ahora que no la cabeza.

      Mucho se ha publicitado lo de las colas en las terrazas y poco el número de establecimientos que abrieron la terraza este lunes y que a de hoy, sábado, no han abierto o te dicen que van a cerrar ahora hasta la fase 3 ó más allá (pasado el verano).

      Las terrazas en Madrid funcionan por la mañana con los extranjeros (poca gente de aquí quiere comer al sol pirulero) y parece que el personal piensa que la estancia media para tomarse un pincho, un café o una cena son... qué, ¿15 minutos?

      Que levante la mano el que no se tira una hora u hora y media sólo para tomarse un pincho.

      La realidad es siempre tozuda. Siempre.

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