Una de cada cinco empresas descarta candidatos por sus redes sociales
Reflexiones

Una de cada cinco empresas descarta candidatos por sus redes sociales

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Las redes sociales son una forma más de comunicación en nuestra vida. Por esto son muchas las empresas que antes de considerar o no a un candidato echan un vistazo a actividad en dichas redes. Tanto es así que una de cada cinco empresas descarta candidatos por sus redes sociales según un reciente estudio de Infojobs.

Hay algunos datos curiosos, ya que las empresas que más utiliza esta metodología son las pequeñas, de entre 10 y 49 empleados, con un 53,5%, mientras que las grandes bajan un poco dicho porcentaje hasta el 42%. Pero más allá de si es o no una práctica habitual, me sorprende qué redes son las consultadas.

Por qué me descartan tras visitar las redes sociales

Podría parecer que para una candidatura a una vacante nos interesan conocer las redes sociales profesionales, el perfil de Linkedin, pero la red que más se consulta es Facebook, donde los candidatos muestran más una cara social antes que profesional. Otras como Twitter o Instagram también se utilizan, pero en menor grado.

Entre los motivos para descartar candidatos están las incoherencias o mentiras entre lo mostrado en el curriculo o la entrevista y lo publicado en redes sociales, las fotos publicadas o errores graves y faltas de ortografía en sus publicaciones. Me llama la atención esta última, ya que muchos usuarios no prestan especial atención a este aspecto.

Más normal parece que candidatos que hablan mal de sus empresas anteriores o de sus antiguos jefes sean descartados. A nadie le gusta que sus exempleados hablen mal de ellos y si ya lo han hecho en una compañía, puede que también lo hagan en la nuestra.

No soy como me muestro en las redes sociales

Por un lado la mirada a través del perfil social nos puede ayudar a determinar cómo encaja el candidato en nuestro equipo de trabajo. Por otro lado, en las redes sociales siempre se intenta mostrar el mejor perfil, los momentos más felices. Nadie publica "aquí, volviendo a casa en tren después de 12 horas dándolo todo en la empresa", sino más bien aquí, haciendo un afterwork con los compis", por lo que la realidad puede quedar algo distorsionada.

Mostramos siempre nuestra mejor cara en las redes sociales, por eso distorsionan la realidad

Por mucho que las redes sociales muestren nuestro perfil como los espejos del callejón del Gato mostraban el de Max Estrella. Una realidad deforme, pero que puede dar lugar a ver cosas que de otra forma pasarían inadvertidas. Lo que me preocupa es que los candidatos a una vacante se autocensuren, por si un comentario que no sea políticamente correcto les puede restar oportunidades laborales.

Quizás es que estamos haciendo un mal uso de las mismas y realmente lo que se necesita es cuidar un poco más la privacidad de las redes, tener más control de con quién compartimos los contenidos y no dejar en abierto todo tal y como hace la mayoría de la gente.

Imagen | geralt

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    • Usuario desactivado

      Usuario desactivado

      ¿Y por qué hemos de preocuparnos por la auto censura? Llevamos practicándola toda la vida de manera natural y sana.

      El problema viene en lo que has indicado al final: la privacidad.

      El ambiente en las entrevistas de trabajo es uno de los más auto censurados que se puede uno encontrar, pero también en la vida cotidiana. ¿Quién da acceso a la totalidad de su pensamiento a un desconocido?

      Yo no trato mucho las redes sociales, pero lo que sí es obvio y patente si muestras un poco de interés es lo borrega que se suele mostrar la mayoría en las mismas. No es que tengas que ser ecléctico y mostrarlo es que se observa que cuando ves que se trata sobre distintos temas el individuo se mueve hacia lo que la masa ESPERA de él.

      Por otro lado yo no lo veo tan extraño (la investigación de su perfil público). Estamos en una época en la que se penaliza mucho a una marca o una empresa por comportamientos personales de sus miembros, ya sean del consejo de administración o del bedel suplente. Mola mucho eso de decir que la vida privada de cada uno es eso, privada, teniendo la propia en mente. Pero, ¡ay! amigo, que si no me gusta que el bedel se vaya de putas (y lo diga) o que el consejero delegado se fume un puraco en los toros y lo cante a los cuatro vientos, ya no es vida privada, es un comportamiento inaceptable el permitir esas actividades al amparo del dinero que yo, como cliente, dejo en tu empresa.

      Y esto sin olvidar que la solución tiene que ser puesta en práctica ipso facto, sin importar lo sesgada o limitada que pueda ser.

      Moraleja: la privacidad es uno de los mayores bienes que poseemos. A alguien que derrocha el dinero se le considera un gilipollas. ¿cómo hemos de considerar a alguien que derrocha su privacidad?, ¿hemos de sentir lástima por él?

      Y este mensaje va dirigido a los padres tan guays de hoy en día que se preocupan muy poco o nada por formar a sus hijos sobre lo importante que es, no la ocultación, sino ofrecerle tu privacidad sólo a quién te ha demostrado confianza y respeto. Confianza en que tu gesto no lo usará para dañarte y respeto en la diversidad de opiniones y pensamientos.

      Menos "like" y más candadito.

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