Año nuevo, legislación nueva, adaptaciones de programas nuevas

Año nuevo, legislación nueva, adaptaciones de programas nuevas
5 comentarios
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Además de las uvas para celebrar el año, en las empresas hay otras tradiciones que implican actualizar los programas y herramientas informáticas a la nueva legislación, algo que ya es una tónica habitual y que dependiendo del cambio puede tener mayor o menor impacto para su implantación.

En algunos casos, puede que sólo sea un pequeño cambio en el programa de gestión lo que se debe introducir, como podría ser un cambio en el porcentaje del IVA a aplicar o variar el cambio de retenciones. En otros, las modificaciones van más allá e implican nuevos campos, como las nóminas nuevas en 2015. En ambos casos, me temo que las adaptaciones van a cargo de la empresa que utiliza dichas herramientas.

Por lo menos en lo que a las aplicaciones instaladas en nuestros equipos informáticos se refiere, aplicaciones que se venden bajo el modelo de licencias tradicional. Esto implica invertir en muchos casos en una nueva versión en nuestro programa de gestión y pasar por caja para ello.

Esto estamos acostumbrados a verlo constantemente, si tenemos una página web y queremos adaptarnos a la conocida popularmente como Ley anticookies para que avise a los usuarios del uso de cookies que se instalarán en su navegador por entrar en nuestra página. Otro ejemplo sería la adaptación a la venta en el cargo del IVA en las tiendas online para clientes que nos compran desde países extranjeros.

Si utilizamos aplicaciones de pago por uso, de software como servicio, donde nos conectamos para trabajar a través del navegador web, este tipo de actualizaciones van a cargo del proveedor y se incorporan de forma inmediata. Es una de las ventajas de este tipo de herramientas informáticas, que muchas veces no se valoran por las empresas hasta que no llega el caso de tener que actualizarse.

En ambos casos siempre debemos estar al día para reclamar las actualizaciones oportunas a nuestros proveedores. Las herramientas informáticas tienen que ser una oportunidad para mejorar nuestra productividad, no un cuello de botella o un lastre para el desarrollo del negocio.

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Imagen | Pexels

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Comentarios cerrados
    • ¿Año nuevo...? Por lo que a mí respecta, me toca el cambio del formato de los recibos de salarios (asumible) y, sobe todo, la implantación del sistema "CRETA" de liquidación directa de las cuotas de la S. Social, unida al estacazo que, como asesor, me supone la pérdida de los "honorarios" por la denominada "administración complementaria", que se ha impuesto por la nuevo Ley de Mutuas.
      Para quien no esté al corriente, eso de la administración complementaria es, era, una cantidad (bastante escueta pero no por eso despreciable) que antaño las Mutuas de Accidentes pagaban a los asesores por tramitar los partes de accidentes de trabajo y controlar las incapacidades temporales derivadas de contingencia profesional. Por hacer “su” trabajo.
      Desde la implantación del "Sistema RED" de la Seguridad Social, la percepción de esos importes ha estado condicionada taxativamente a que los asesores laborales estuviesen, estuviésemos, dentro de ese sistema para transmitir los datos de cotización y afiliación de nuestros clientes, hasta el punto de operar "como si" fuéramos la propia Seguridad Social, lo que ha supuesto una importante reducción de la carga de trabajo de la Tesorería de la S. Social que se ha pagado "aprovechando" esa "administración concertada" que nos abonaban las Mutuas. De manera que por el mismo escaso peculio multiplicamos por cinco o seis o más nuestro trabajo y por mucho más nuestra responsabilidad. Percibíamos cada vez menos por hacer, otra vez, el trabajo de otros.
      Ahora, se implanta “desde ya” un nuevo sistema de cotización que, por mucho que se empeñen desde el Ministerio, no es operativo.
      Hasta ahora está en periodo de pruebas (y a mí me ha tocado estar dentro de esa fase de pruebas, por lo que sé que no es operativo; porque esa es otra, “por el artículo treinta y tres, te toca ser conejillo de indias” y no hay discusión posible, y tu opinión –y tu trabajo- vale aproximadamente nada), pero no se puede decir que a partir de “hoy”, en un periodo de tres meses se desarrollará el reglamento correspondiente y, a partir de ese momento, “ya iremos comunicando a quien se va aplicando”. Eso implicaría tener la certeza de que el sistema funciona. ¡Pero es que no funciona!
      Dice el preámbulo de la ley que con este sistema se reducirán los costes, ya que es un sistema tramitado en su totalidad por medios electrónicos”. Ciertamente, va a ser más barato, ya que el coste de esa “administración concertada” desaparece. Lo poco que yo podía percibir por aceptar la imposición de un trabajo y una responsabilidad, desaparece. Claro, desaparece porque la tramitación va a ser promedios electrónicos... ¡Caramba! ¡Me consideran un medio electrónico! Yo me tenía por ser, como poco, algo simbólicamente definible como “una pieza del sistema”, una pieza “material” pero ahora, de simbolismos, nada, soy una simple pieza del sistema. Ni si quiera eso, porque “una pieza” sugiere algo tangible... ahora soy un “medio electrónico”.
      Aunque, no nos engañemos, si yo no pongo el programa, no verifico los datos, no compruebo que absolutamente todo está “perfecto”, el sistema no funciona. Pero como soy un medio electrónico, no cobro. Lo hago todo gratis. Gracias a esa controvertida Ley de Mutuas (porque ha sido, es y será, en su contenido sustancial, más que discutible), que me borra de un plumazo.
      Me consta que mi proveedor de software ha sudado sangre. Que quienes, desde la administración, deben velar por el cumplimiento y funcionamiento de este nuevo sistema tienen episodios de sudores fríos. Pero como va a salir más barato, estupendo, adelante con los faroles. ¿Más barato, a quién?
      Un detalle perverso: supongamos que el sistema funciona “perfecto”. O casi. Según la Ley, se irá comunicando a cada “sujeto responsable de la cotización” el momento de su incorporación al sistema. Bien, cuando se trata de empresas relativamente grandes, que ellas solas se gestionan sus relaciones con la Seguridad Social, no habrá demasiado problema. Pero resulta que hay un ingente número de “sujetos obligados” que se comunican con la Seguridad Social través de asesores autorizados del Sistema Red... a través de los “medios electrónicos”... de carne y hueso. Como no va a comunicar simultáneamente a todos mis clientes el feliz momento en el que deberán iniciar su relación con el nuevo sistema, me voy a ver obligado, yo, a tramitar sus incidencias y vicisitudes a través del sistema RED “antiguo” y el “nuevo” sistema CRETA, según vayan avisando. Es decir, debo mantener dos sistemas a la vez (yo, y mi proveedor de software). Un poquito más de trabajo, un poquito más de responsabilidad. Eso sí, gratis. Porque soy electrónico.
      Ah, las Leyes de marras (Leyes 34 y 35 de 2014 y ) no se refieren ni una sola vez a los que hasta ahora hemos sido la base del sistema.
      Año nuevo... ¿Feliz año nuevo? No sé para quién.
      (Se me ocurre una teoría casi conspirativa y tremendamente perversa, intuyendo, más o menos, quién mueve los hilos. Uno ya va siendo viejo y ha visto cosas “que no creeríais...”. Pero me la guardo. Porque, total, me va a dar igual)

    • Me parece a mi que hay muchos cambios desde hace unos meses para ca....
      No sera que se acercan las elecciones y no queremos perder el asiento señor rajoy...

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    • Avatar de pelica Respondiendo a pelica

      ... o dejarlo todo "bien atado", por si el asiento se esfuma...

    • Por más que estemos en contra o a favor de los cambios que año a año sacan, solo les queda adaptarse y aceptarlos, lamentablemente no hay de otra.

    • yo pago mucho más...

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